Camboya me conmovio mucho. Me gusto su alma. Es dificil de ecplicar el contraste energetico que se siente cuando se pasa desde Tailandia a Camboya. Tanto el Negro como yo, nos enamoramos de este lugar y de su gente.
No se si es por todo lo que sufrieron como país, o si es simplemente una característica, pero Camboya tiene un pueblo muy amable y cálido. La sensación era de ver sonrisas por todos lados y unas ganas de crecer. Tanto nuestro chofer de tuk tuk, como nuestro guía, tenían unas ilusiones y un amor hacia su país, que realmente conmocionaban. El primero de 22 años (a quien llamábamos Julio) nos contó que era papa de una chiquita, y que su sueño era poder aprender a ser guía para ganar mas plata paseando gente dentro de Angkor Wat. Pero no hablaba nada de ingles casi. El otro, nuestro guía, quería comprarse un auto y estaba ahorrando para eso. Tenia un amor por su país y un orgullo enorme por las ruinas de Angkor Wat - el fue quien nos enseño a decir Camboya su idioma, ya que solo la llamaba así: Kambushía (lo escribo como se pronuncia)
La noche que volvimos de los templos estábamos agotados! Fuimos al night market a tomar algo, y pelea ridícula de por medio, el Negro me propuso casamiento. Que mas? Sin palabras , muchas lagrimas, emoción, abrazos y un brindis con la 1 er cerveza helada del viaje! Camboya siempre estará en un lugar especial en nuestros recuerdos!
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